Inicio mi andadura en este proyecto con ilusión y con un objetivo claro, tratar simplemente de ofrecer un punto de vista reflexivo acerca de la actualidad del Real Madrid.
Un debate siempre candente en la realidad madridista es el de que hacer con la cantera, en los últimos años la política deportiva del club al respecto ha sufrido cambios sustanciales y por tanto los éxitos cosechados por el primer equipo no han dependido del capital humano procedente de la fabrica blanca; En rigor, la quinta del Buitre fue la ultima camada blanca que brillo con luz propia, desde esa generación y siempre salvando honrosas excepciones, léase Casillas o Raúl, la cantera blanca no a dado un crack planeta fútbol.
Un amigo me decía, medio enserio medio en broma, si este verano hablamos de fútbol hablamos de Florentino, este axioma no deja de cumplirse hoy aunque hablemos de la cantera, pues parece que el ser superior (hay que reconocer que al menos es omnipresente) ha cambiado su forma de ver la cantera y de su función.
En la primera época de Florentino la cantera tenia la función de nutrir de pavones al equipo y pavones españoles se sobreentiende, hoy en la segunda advenida de nuestro salvador florentino el mensaje es radicalmente distinto, hoy ya no son Zidanes y Pavones, son Zidanes y Negredos – Zidanes y Graneros y lo que ello conlleva.
Este cambio es fruto de un nuevo modelo de formación de futbolistas, que yo personalmente considero positivo, en síntesis consiste e utilizar equipos amigos de nivel medio-bajo dentro de primera división para formar a unos jugador de los que disponen a titulo de propiedad, pero en los que recae una opción real de recompra, normalmente de 2-3 años de duración.
Las virtudes de este nuevo sistema son evidentes, se facilita la adaptación de las jóvenes promesas que se acoplan inmediatamente al ritmo de competición de un equipo de la primera división. Otra ventaja deriva de la naturaleza del vinculo que se establece ya que este no es asimilable al de la cesión, sino, al del tradicional traspaso, por lo la exigencia mutua entre el jugador y el nuevo club es en principio estable y por ende mas virtuosa que la cesión. En tercer lugar, la fijación de un justi-precio por los servicios de formación, que viene rondando el millón por año del jugador en propiedad, es una garantía para las tres partes al simplificar al extremo una negociación que ya se planteaba cuando se suscribió el traspaso inicial.
En contra, se muestran quienes por un lado, consideran que dicha función es la que debiera ejercer el segundo equipo del club, en este caso el Madrid-Castilla y los que opinan que se deberían utiliza como “fondo de armario” del club principal sobre el pretexto de que la convivencia con teóricos mejores jugadores en los entrenamientos esencialmente, permitiría a estos chavales asimilar mejor los rigores físicos y tácticos del primer equipo.
Aunque esto es en parte cierto, no ceo que pueda compararse una formación de un jugador con minutos en primera, con la de uno, que con suerte dispute la segunda división junto a un grupo de chavales a menudo canteranos como el, y que no le ayudaran tanto a madurar.
Este modelo positivo para todas las partes según creo, demuestra que hasta los seres superiores pueden cambiar de opinión para mejor.