Pep Guardiola, teniendo en cuenta sus múltiples bajas en defensa, sin hombres tan importantes como Alves, Piqué, Abidal, Chygrynskyi o Márquez, terminó optando por colar al extremo de la cantera Jeffren en el lateral derecho, mientras que Puyol y Milito se encargaron del centro de la zaga y Maxwell del lateral izquierdo.
En el centro del campo jugaron Busquets, Xavi y Keita, que se lesionó en el minuto 2 de partido y tuvo que entrar Pedrito en su lugar, pasando Iniesta al centro del campo y Pedro al ataque, al lado de Messi y un Zlatan Ibrahimovic que, al fin, volvió a mojar.
Quique, que leyó muy bien el partido, optó por juntar mucho a sus extremos y sus laterales, por lo que Perea, Antonio López, Simao y un fantástico Reyes se apoyaron entre sí y a sus compañeros del centro del campo para tratar de evitar que el Barça tuviese la pelota, algo que lograron, al menos en los minutos iniciales.
En este comienzo de partido llegó el primer gol. Forlán recibió un pase de Reyes y se quedó solo ante Víctor Valdés. El uruguayo nunca falla estas ocasiones y, por lo tanto, el 1-0 encendió el Viciente Calderón muy pronto.
Este tanto terminaría de descolocar a un Barcelona ya perdido en el campo. Los blaugranas estaban demasiado separados, no tenían la pelota y la defensa parecía no tener orden alguno. El Atlético se aprovechó de esto y anotó el segundo para confirmar su gran inicio de partido.
Simao dispuso de un libre directo que clavó por el palo de un Víctor Valdés totalmente descolocado. El portugués sumó así el segundo para el Atlético para desesperación de un Guardiola que ya no sabía qué decir a sus hombres.
A pesar de esto, el Barça se recompuso minuto a minuto y llegó al final del primer tiempo con un gol en su marcador y la pelota en su poder. Ibrahimovic recibió totalmente solo en el segundo palo, donde se echó de menos a Perea, y marcó por primera vez en 2010 para recortar distancias.
El segundo tiempo llegó con la misma igualdad que el final del primero. La principal diferencia fue la mejora en el juego de Perea, que pareció aprender del gol y se convirtió en la sombra de un Ibrahimovic al que no dejó hacer nada más.
Así todo, el mal estado físico de un Barcelona excesivamente cansado, sobre todo en el centro del campo, terminaría marcando la diferencia final. Xavi e Iniesta no aparecieron, ahogados por el buen trabajo de Tiago y Assunçao, mientras que los hombres de arriba no presionaban y la defensa se mantenía demasiado nerviosa y descolocada.
Los minutos pasaron y el Barcelona se iba apagando como una vela que se termina, mientras que el Atlético de Madrid, aunque también con menos empuje, trataba de tener el balón y, lo más importante, evitar que el Barcelona lo tuviese.
Messi tuvo el empate en sus botas en el último minuto, pero al argentino disparó desviado y el final del encuentro llegó con una victoria local muy justa y merecida, así como los culés se llevan también su merecida primera derrota del campeonato. El Real Madrid aprieta ahora desde atrás, a sólo dos puntos y dependiento tanto de sí mismo como el propio Barça. La Liga se pone interesante.
Crónica de goal.com