El Valencia perdió el pásado sábado en la Romareda, mostrando una imagen lamentable, una imagen indigna del tercer equipo de la liga española. No es la primera vez que le ocurren estas cosas a los chicos de Unai Emery.
En repetidas ocasiones durante la temporada hemos visto como la indolencia de los jugadores les ha llevado a empatar partidos cuando ganaban 2-0 y apenas restaba un cuarto de hora para el final (Depor en copa, Sporting y At. Madrid en Mestalla en liga, Slavia de Praga en competición europea...); en otras ocasiones la imagen ha sido la misma, pero quizás la inoperancia arriba del rival les ha permitido acabar ganando o empatando sin goles (San Mamés 0-1 con el Valencia pidiendo la hora y dando una lamentable imagen, Tenerife y Malaga en su feudo no pudieron perforar la meta che pero merecieron mucho más y así un largo etcetera).
Lo del sábado puede tener dos lecturas. Alguien podría decir que el equipo está con muchas bajas y los jugadores cansados, que tienen el tercer puesto casi asegurado y la mente puesta en la Europa league, elimitaroria que tendrá su primer asalto en Mestalla este jueves ante el At. de Madrid de Quique Sánchez Flores.
Puede que eso sea cierto, pero nada de eso justifica la actitud de ciertos jugadores sobre el terreno de juego. Alexis se mostró descentrado, llegando tarde a todas, se mostró chulesco y a punto estuvo de abandonar el terreno de juego antes de tiempo por sus reiteradas faltas y protestas. La actitud de Alexis es injustificable, un jugador que llegó para ser el central estrella del equipo y que a las primeras de cambio, un jugador como Dealbert que debutaba en primera división, le quitó la titularidad con todo merecimiento. Alexis no se ha tomado en serio la temporada y el sábado demostró que le importa bien poco lo de ganarse la titularidad.
Edwiges Maduro. El holandés está más fuera del club que dentro. Es cierto que no se confió nunca en él, que juega fuera de su posición y que solo ha disfrutado de minutos cuando ha resultado imprescindible, pero Maduro es un jugador que no da la talla para este equipo, en la posición de central se ve superado continuamente por sus adversarios y en el mediocentro no tiene ni media posibilidad de alcanzar el nivel exigido para ser titular en este equipo. El sábado se vio desbordado, pero no fue por mala actitud sino por falta de aptitud.
Manuel Fernandes. Lo del portugués ralla la desvergüenza. No se puede jugar de mediocentro mirando los 90 minutos hacia la portería propia. No dio un pase hacia adelante, no arriesgó en un solo pase ofensivo y se limitó a deambular por el campo sin criterio y sin sentido. Ojala se lo hubiese llevado Mourinho, tal vez allí hubiese aprendido algo de disciplina.
Joaquín Sánchez. El andaluz tiene tardes y tardes; la del sábado fue una de esas en las que si hubiese sido Curro Romero, hubiese salido entre almoadillazos de la Maestranza. Nunca he logrado saber porque un jugador con tanta calidad como este, pone tan poco corazón a las cosas que hace y por qué, de repente, lo da todo el día que menos se le espera. Su irregularidad le ha llevado a perder el puesto en favor de Pablo Hernández y léjos de reaccionar, en Zaragoza le vimos caminando durante todo el partido.
Nicola Zigic. El serbio salió descentrado, nervioso, estresado. Tal vez sabía que estaba ante la última oportunidad de reivindicarse en este club y los nervios le hicieron actuar como un juvenil. Zigic se auto expulsó y el equipo acusó demasiado su ausencia. No obstante, las declaraciones de Unai Emery en la rueda de prensa posterior al partido, en las que afirmaba que se perdió el partido por la autoexpulsión del serbio, me parecen vergonzosas y ventajistas.
El Valencia ha sufrido once expulsiones durante la presente temporada, algunas injustificables como la de Banega en la Europa league (agredió a un contrario y fue sancionado con 3 partidos por lo que se perderá la eliminatoria ante el At. de Madrid) y nunca ha cargado así contra el jugador expulsado. Si se atrevió de esa manera con Zigic es porque sabe que el futuro del serbio en el equipo es nulo y sabe que Nicola es buena gente y acepta lo que le digan sin hacer declaraciones altisonantes. Cobarde la actitud de Emery que ha podido cargar así con Navarro, Fernandes, Banega, Marchena, Baraja, Silva o el propio Villa , todos ellos dejaron al equipo en inferioridad al equipo; y solo lo ha hecho con el más débil.
Con este panorama y sabedor de que, cada vez que el equipo ofrece esta imagen, sus posibilidades de renovación pierden enteros, el entrenador del Valencia intentó, en rueda de prensa, emprender una huída hacia adelante, afirmando que va a tomar medidas y que una actitud así no se va a volver a repetir. Al término de la misma, Unai concedió dos días libres a la plantilla. Huelgan comentarios.
Manuel Llorente debería tomar buena nota de lo que está ocurriendo y al final de la temporada obrar en consecuencia. ¿Qué está ocurriendo, te preguntarás?, pues es bien sencillo, que Unai nunca ha manejado el vestuario y que es una marioneta en manos de una plantilla acomodada que jugará champions la próxima temporada porque calidad tiene a raudales y porque sus rivales teóricos (At. Madrid, Sevilla y Villareal) están cuajando una temporada lamentable. Pero que nadie se equivoque, este equipo podría haber sentenciado la tercera posición desde hace semanas y no lo ha hecho por desidia y por ineptitud de un entrenador que ha gestionado desastrosamente a una plantilla que nunca ha creido en él.
Que nadie se pregunte después por qué mucha parte de la afición está en contra de la renovación de Unai y de muchos de los jugadores de la plantilla; basta con que se sienten a ver los partidos del equipo, la respuesta llegará por si misma.
Para finalizar daré un dato, el Valencia solo ha ganado uno de los últimos trece partidos en los que David Villa no ha jugado. Lo digo para los que piensan que, tras su venta, puede ser susutituido con facilidad.

