Os pongo en antecedentes. Fönix Arena de Debrecen, España disputa los cuartos de final ante la selección rusa. El partido acaba en empate por lo que la eliminatoria se debe decidir en la tanda de penaltys. Arnado, el portero español le para un penalty a los rusos. Le toca el turno de lanzamiento a Javi Rodriguez, el capitán. Si lo mete, clasifica a la Roja para semis. El Español revienta el esférico y pasa esto...
Increible. El colegiado francés, un tal Pascal Fritz anula el gol entendiendo que el esférico golpea en el larguero, cuando en realidad lo hace en la arista interior metálica que hay en la portería. Los jugadores españoles que están festejendo por todo lo alto la clasificación no dan crédito. Mientras, en la televisión, le señal que emite la UEFA, deja bien a las claras que el gol es válido. Sin embargo, ni los árbitros, ni los delegados de la propia UEFA miran ya no solo los monitores, sino el propio videomarcador que estaba emitiendo la jugada.
La verdad es que lo sucedido ayer en Hungría es uno de los esperpentos deportivos más grandes que un servidor ha visto y le hace un flaco favor a este deporte. Desde luego, los árbitros deberían ser inmediatamente apartados de la práctica arbitral y los delegados de la UEFA demandados por nuestra federación por actuar con semejante alevosía e impunidad.
A los rusos decirles que el Fairplay no se aprende se nace con ello.
Por fortuna, el portero español detuvo otro lanzamiento, convirtiéndose en el heroe del partido y clasificando "nuevamente" a España para las semis. Veremos que sorpresas nos sigue deparando este torneo.