La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (X) España campeona; Justicia Poética.

7/12/2010 05:05:00 a. m.
España ya es campeona del mundo y lo hizo practicando un fútbol espectáculo, ese que enamora a la gente, ese que tan “arriesgado” es, ese que te arranca los “oles” a montones y te pone de pie a cada segundo. Heredera del “jogo bonito” y, paradójicamente, hija de la “naranja mecánica”, la selección española hizo vibrar a un país, unió lo que la política desune y se encumbró como la mejor del mundo entero.

Holanda salió a querer demostrar que se iba a dejar la vida en cada pelota y se pasó de rosca. Lejos de esa naranja mecánica que enamoró al planeta entero en 74 y 78, Holanda repartió leña en cada momento que pudo y se empeñó en perder el tiempo cada que tenía la ocasión. Con la complicidad del inglés Webb, uno de los peores árbitros de los mundiales, los tulipanes se pusieron el traje de karateka y cortaron el fútbol seda español a punta de patada limpia. A saber: Van Bommel, un despreciable jugador, haciendo gala de su oficio de leñador, pateaba a todo aquel que se le asomara y ni siquiera él sabe como terminó el partido sin ser expulsado. Su obra maestra fue lograr sacar de sus cabales a Iniesta, un jugador que no se inmuta por nada y que perdona todo. Ya se puede sentir realizado Van Bommel y de paso unirse a Cristiano Ronaldo en ese selecto grupo llamado “yo logré enfadar a Andrés”. Increíble lo de este “deportista” y ya va más de una ocasión en la que este servidor denuncia el juego sucio que lleva por bandera. De Jong, discípulo del anterior, se equivocó de profesión y confundió el fútbol con el Tae Kon Do cuando le propinó una patada tremenda en el pecho a Xabi Alonso. Jugada de roja aquí, en Sudáfrica y en la China, sin embargo todo se saldó con una triste amarilla. Van Persie se contagió y también repartía palos a diestra y siniestra. Van Marwijk, en declaraciones posteriores dijo que repartir tantas patadas no era su estilo, pero que estaban en una final y jugaban para ganar. Pues bien, es bien sabido que ese no es el estilo de la selección orange, pero yo me pregunto, qué hubiese dicho el seleccionador holandés si hubiese sido España quien empleaba ese fútbol asesino. Claramente hubiera dicho de todo, menos que era una final y que España jugaba a ganarla. Lo siento Van Marwijk pero esas “disculpas” no me convencen.

Asustada por ese fútbol de carnicero, España sosegó su fútbol de seda y cedía en la posesión del balón ante su contrincante. Holanda llevaba por momentos el partido a donde quería. Si la roja volvía a enhebrar la pelota con sus dulces malabaristas, los tulipanes recurrían otra vez a las enseñanzas de Jack el destripador. A golpe limpio, a contragolpe de ocasión y a perder minutos porque me da la gana, Holanda terminó por agotar el tiempo reglamentario y llevar el encuentro a los angustiosos 30 minutos suplementarios. A estas alturas España funcionaba mejor. Cesc, que había entrado sustituyendo a Xabi Alonso en el minuto 86, hizo que la roja ganara en profundidad, en toque, en su juego y se le veía más fresca a España que a Holanda. Andresito pies de oro, en lugar de cansarse conforme pasaba el tiempo, se enchufaba más en el partido y creaba dolores de cabeza a los tulipanes. Su constante desequilibrio le costó la segunda amarilla a Heitinga a falta de 12 minutos para ir a los penaltis. Holanda cosechaba lo que sembraba y se quedaba por fin con uno menos. Cuando todos pensábamos en la lotería de los penaltis y en Casillas y sus milagrosas paradas, apareció el gol del campeonato en el minuto 116. Fábregas, el más fresco de todos, hilvanaba por el medio campo y la pasó a Navas, éste abre para Torres, el niño lanza un centro defectuoso que rechaza la defensa holandesa, pero el balón le cae a Cesc, el catalán ve a Iniesta en tierra de nadie, se la pasa con la precisión de un cirujano y Don Andrés, Andresito, San Andrés, o como quieran, fusila a Stekelenburg a cuatro minutos de la agonía. Andresito pies de oro, el mismo de Stanford Bridge, el mismo de la sonrisa tierna y de la humildad eterna, el mismo que es un ejemplo de jugador, infló las redes holandesas con todo el corazón, con la fuerza de 47 millones de gargantas y la ilusión de saber que convertiría a España en campeona del mundo. El tiempo no daba para más y entre los últimos arreones desesperados de los tulipanes, Webb tomó la mejor decisión de toda la noche y terminó el encuentro. Pitó final y España se coronaba como campeona del mundo por primera vez en su historia.

Mención aparte se merecen las paradas de fábula de Casillas. Le quitó dos goles seguros a Robben entre otras cosas y demostró por qué el seleccionador ha confiado tanto en él y por qué es el mejor del mundo. Mención aparte se merece Vicente del Bosque y sus acertadísimos cambios a lo largo de todo el torneo, su saber estar, su templanza y su humildad. Mención aparte se merece Andrés Iniesta por volver a demostrar por enésima vez que no sólo es un gran jugador, sino también una enorme persona cuando con su gol homenajeó a Dani Jarque. Mención aparte también se merece Sergio Ramos por no dejar que la euforia lo invada por completo y se acordara de Antonio Puerta en medio de la celebración desatada.

Y mención aparte también para una afición tan sufrida como entregada, porque fueron dejando poco a poco ese pesimismo popular hasta convertirlo en confianza incondicional en sus once guerreros. Porque se lo merecen por tantos sufrimientos e injusticias anteriores. Porque el fútbol se los debía, después de que la selección llevara un tiempo prudente practicando un fútbol caviar. Porque siempre se habla de que el fútbol no es justo, pero hoy el fútbol demostró que la justicia en este deporte existe.

España ganó; mejor para el fútbol; justicia poética.

¡FELICIDADES CAMPEONES!
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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (IX). Los tentáculos de Paul.

7/08/2010 04:08:00 a. m.

Francisco de Quevedo dijo: “cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el futuro sin conocerlo”. Avalados por un pesimismo popular, los españoles, antes del comienzo del partido de semifinal contra Alemania, hacían crecer a volcanadas los discursos fúnebres sobre España. Escudados en la prensa deportiva del corazón, se criticaba a Del Bosque por su doble pivote, incluso un servidor lo hizo, hasta que Don Vicente con su saber estar y sus planes, se encargó de convencerme que motivos para confiar en él, hay y de sobra. Amparados por la provechosa e inevitable comparación con la España de la Eurocopa, fueron muchos los que, refugiados en el tiempo pasado, condenaron el futuro de la roja en Sudáfrica. España enfrentaba un encuentro sin ser favorita, por primera vez en dos largos años.

Ni siquiera los tentáculos de Paul, el pulpo oráculo, sirvieron para sosegar el pesimismo descontrolado. Resulta que este simpático animal, con su curiosa forma de comer mejillones, pronosticó que España vencería a Alemania. Paul que es un pulpo inglés con nacionalidad alemana que vive en Oberhausen, hasta entonces, y aún ahora, había tenido un 100% de aciertos a la hora de pronosticar los resultados de los partidos de los teutones. Paul que mordió la mano que le da de comer, esperemos que no haya represalias contra él, apagó las ilusiones germanas y se decantó por el mejillón español. Después de que el pulpo diera un resultado que no se esperaba, la prensa alemana se refugió en un jersey azul. Joachim Löw, seleccionador alemán, en el partido de su Alemania contra Inglaterra y contra Argentina, en los que la selección teutona encadenó sendas goleadas, había vestido un jersey azul. De esa forma, la superstición en una camiseta, contrarrestó el “efecto pulpo”. Nadie en su país le iba a perdonar que anoche no lo vistiera y Löw, así lo hizo.

Ayer España demostró que el jersey no era de la suerte y de que Paul tenía razón. En el día en que España mejor jugó al fútbol en lo que va de mundial, derrotó a Alemania, una máquina de humillar rivales. Un testerazo lleno de furia, obra de Tarzán Puyol, metió a la roja por primera vez en su historia en una final de un mundial. Don Vicente, que otra vez tuvo un plan, apostó por Pedrito, esta noche “Pedriño”, y el canario con sus mismas ganas de siempre, no defraudó. Fue un dolor de cabeza para la defensa germana. A saber: le apagó la alegría a Lahm, fue una migraña para Mertesacker y Friedrich, y desquició a Boateng. Ajena a pulpos y jerseys, la selección sigue firme en su camino hacia el título y se jugará la copa ante Holanda.

Anatole France, escritor francés, dijo: “el porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños”. El destino de España está señalado con fecha, lugar y hora: Johannesburgo, 11 de julio, 20:30 horas. A expensas de que los tentáculos de Paul, si sigue vivo, vuelvan a elegir el mejillón español, y que si no es así, esperemos se equivoque; enviemos el pesimismo a una isla desierta y coloquemos los sueños de ser campeones al cómodo lugar que nos ofrece el porvenir. Mientras tanto alimentemos la esperanza, por el bien del fútbol, por Vicente Del Bosque, porque este puñado de jugadores se lo merece y también, por los tentáculos de Paul.

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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (VIII). Robben & Sneijder S.I

7/06/2010 11:50:00 p. m.

En el último espectáculo que mostraba el Green Point de Ciudad del Cabo, se enfrentaban Uruguay y Holanda, dos selecciones que en un principio nadie creía estarían jugando una de las llaves de la semifinal del mundial. Llegaron por méritos propios cuando ninguna quiniela los situaba en esas instancias. El partido comenzó siendo más rocoso de lo esperado. Sobre el papel Holanda era más ofensiva y Uruguay más cuidadosa con sus espaldas, pero el primer acto no reflejó ese dibujo inicial. El encuentro se jugaba en el medio campo, dividiéndose la bola, sin saber ninguno qué hacer con ella. No era un encuentro, hasta entonces, aburrido, pero tampoco vistoso, aunque ambas selecciones tenían razones de sobra para desatascar el partido en cualquier momento. Van Bommel seguía haciendo méritos a su oficio de leñador, Sneijder no encontraba la bola y Robben estaba neutralizado. En el otro bando: Forlan luchaba cada momento arriba, sin su habitual pareja de baile, mientras Arévalo hacía siempre una perfecta lectura del partido.

Tuvo que ser Van Bronckhorst, uno inesperado, el que mueva el marcador. A los 17 minutos, sacó un derechazo imparable, desde muy lejos, teledirigido hacía uno de los lados imposibles del arco. Gio, sacó provecho de los beneficios que deja el jabulani, y terminó por concebir un disparo imparable e inalcanzable. La clavó en el rincón izquierdo de la meta uruguaya, ese lugar que da dolores de cabeza a los porteros. Golazo de crack realizado por un actor de reparto.

Entonces fue cuando el partido se abrió, Robben volvió a hacer de las suyas por su banda, fabricando lo que mejor sabe hacer: amarillas. Sneijder comenzó a hilvanar los balones que recibía y los de naranja comenzaron a funcionar. Estuvieron bien mientras se animaron, pero su pecado capital fue regalarle la pelota a Uruguay. Los europeos parecían contentarse con el uno a cero y decidieron jugar a la contra para terminar de liquidar al rival. El plan no les funcionó. Forlán, ese héroe con pinta de Tarzán enojado, a cinco minutos de cerrar el primer acto, entendió que del jabulani no hay que quejarse sino sacarle provecho y se sacó un zurdazo con doble potencia para igualar las cosas en el marcador. Con el 1 – 1 se cerraría el telón del primer acto.

En la reanudación, Holanda salió más incisiva, apretó más arriba y llevaba el encuentro como quería. Sin embargo Forlán en el 66 de un tiro de falta directa que encontró a Stekelenburg bien colocado, avisó que Uruguay no estaba muerta. Ese aviso despertó por completo a la socidad ilimitada que poseen los tulipanes. Robben y Sneijder S.A comenzaron a hacer de las suyas en área rival.

De una de sus asociaciones, Van Persie de por medio, nació el segundo de Holanda. El príncipe de cristal empezó la jugada por derecha, driblando rivales con ese trotar de caballo impredecible, la pasó en el corazón del área, Van Persie la abre para Kuyt, pero en el camino del balón irrumpe Sneijder para lanzar y anotar el segundo. En el trayecto del tiro Van Persie hace amago de desviar la pelota, en una posición no menos dudosa. El juez de línea que hasta ese momento jugaba con el otro haber quien se equivocaba más, por esta única vez no levantó el banderín ante una duda y el árbitro principal concedió gol, ante las protestas inútiles uruguayas. Holanda caminaba rumbo a la final.

Apenas cuatro minutos más tarde Robben y de cabeza puso el tercero. Uruguay desplomado y cabizbajo, se rindió antes de tiempo y los europeos lo aprovecharon. Sneijder tejió un balón a banda izquierda para Kuyt, éste centró a la olla y un inesperado cabeceó. Robben, que poco más se pasa de velocidad vio que la redonda se le iba, frenó en seco, dio un paso atrás y ejecutó un perfecto cabezazo. Abajo, al ángulo y fuerte. Nada pudo hacer el guardameta charrua que ni siquiera hizo el amago de tirarse. 3 -1 parecía el knocout definitivo para Uruguay.

Holanda volvió a disfrutar de ocasiones de gol por medio de su sociedad ilimitada para dar el tiro de gracia, pero fueron desaprovechadas por la euforia de la celebración anticipada. Con los tulipanes pensando en la final, en el minuto 91, Pereira aprovechando un saque rápido, sorprendió a la defensa holandesa y batió a Sketelenburg. Tal vez el gol llegó demasiado tarde para los intereses de los sudamericanos, porque después del tanto, se vio que argumentos para estar en la final tenían. Se volcaron arriba, lo buscaron desde todos lados y de todas las formas, pero sus ganas apremiantes, sólo sirvieron para que Van Bommel se lleve una cartulina amarilla. Una tarjeta que este jugador debió haberse llevado, por lo menos 4 partidos atrás. Incomprensible el juego de leñador que desarrolla este jugador.

Uruguay murió de pie, se pueden sentir orgullosos de ello, estuvieron a un solo paso de seguir haciendo historia y la hubiesen hecho de no haber sido víctimas de Robben & Sneijder S.I. Holanda se volvió a servir de esa sociedad ilimitada para ganar otra vez un encuentro y ya se encuentran en la final, esperando contrincante. Su rival en la final ha de ser cuidadoso con esta dupla demoledora, porque por lo visto hoy, y en encuentros previos, Robben & Sneijder S.I se entienden cada vez mejor y aún tienen cuerda para rato.

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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (VII). Los planes de Vicente.

7/04/2010 09:57:00 p. m.

Al seleccionador nacional se le criticó su férrea creencia en el doble pivote defensivo. Se le criticó también, hasta que a último momento cambió, su determinación inexpugnable de no convocar a Valdés, reservando para el puesto de tercer portero la herencia que su antecesor le había dejado. Y por último, tuvo críticas derivadas de la odiosa e inevitable comparación con Luis Aragonés. Pocos fueron los que no hablaron del trabajo de Del Bosque en algunos de estos aspectos, incluso un servidor, siempre ha pensado que España jugaría mejor con Busquets ó Alonso, cualquiera de los dos, solo en la zona de retaguardia del mediocampo, como a ellos les gusta. Sin embargo a lo largo de lo que va de mundial, Del Bosque ha demostrado que tiene un plan para todo.

España, con sus dos pivotes, empezó el mundial con el pie izquierdo, se recuperó en la segunda pelea, engrasó a medias en la tercera y nos mostró el abanico de posibilidades que tiene esta selección en la cuarta y quinta disputa, amparadas en los planes del seleccionador.

Ante Portugal Del Bosque sorprendió a casi todos cuando cambió a Torres por Llorente, muchos se preguntaron si en verdad valía la pena poner una torre humana por el centro sin un Pedro o Navas por el costado. El vasco en pocos segundos hizo temblar la defensa lusa, llamó la atención de toda la zaga, bajo balones imposibles y liberó así a Xavi y a Iniesta de sus pegatinas y después de una combinación con este último nació el gol de la clasificación. Demostró que Del Bosque tenía un plan B.

Ayer, ante Paraguay, cuando los sudamericanos estaban agotando el reloj con su juego trinchera y todo el mundo clamaba por el otro Fernando, Del Bosque volvió a quitar a Torres del terreno, que poco está haciendo en este mundial, pero esta vez no hubo cambio de Fernandos, sino que sacó al terreo a Cesc. Aunque Villa se quedaba huérfano de compañero en el ataque, España comenzó a endulzar ese delicioso medio del campo que posee. Mas tarde, Del Bosque sacaría a Pedrito y quitó a Xabi Alonso. Villa ya no estaba solo y Busquets se quedaba como el único guardián de las espaldas españolas. El canario con sus mismas ganas de siempre corrió y lucho cada bola, se asoció con sus compañeros y la selección volvió a ser una máquina perfecta. Después de que la pelota pasara por los pies mágicos de Cesc, Xavi e Iniesta, Don Pedro remató, su disparo dio al palo y el balón calló en los pies del pichichi. Villa, el rey de Sudáfrica, volvió a encontrar la gloria y a enloquecer a toda una nación. Fábregas y Don Pedro, o Pedrito para los amigos, demostraron que Del Bosque tenía un plan C.

En semifinales, frente a una máquina que humilla rivales llamada Alemania, Del Bosque probablemente vuelva a dibujar un doble pivote. Algunos se quejarán, otros lo aceptarán, pero tal y como nos está demostrando hasta ahora el seleccionador, seguramente, para momentos de apremio, tendrá un plan, porque repertorio le sobra. Por esa razón solo nos queda tener fe en los once que salten al terreno y sobre todo confiar en los planes de Vicente.

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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (VI). Metamorfosis fallida.

7/02/2010 06:31:00 p. m.
Al igual que su rival histórico Argentina, aunque sin pasar tantos apuros, la selección de Brasil ha ido sufriendo una metamorfosis a lo largo de su etapa en las eliminatorias sudamericanas, que ha continuado en este mundial. Dunga comenzó por matar la samba. La enterró boca abajo, empeñado en construir una selección más rocosa. Lo consiguió. En un principio, no encontraba la tecla final, pero mezcla de necesidad y experimento, metió a Dani Alves en el medio y pareció encontrar la fórmula mágica.


Brasil era pura piedra atrás, apenas se le hacían ocasiones, y un torbellino arriba, con un puñado de rayos que cuando conectaban eran pura chispa. Así se le vio en el primer tiempo, en su partido de hoy frente a Holanda. El conjunto sudamericano dominaba a placer el encuentro. Con un gol tempranero de Robinho, un alacrán con aguijones de seda cuando está calmo, la nave amarilla, hoy de azul, navegaba entre la solidez defensiva y la magia ofensiva. Sin embargo, la escena de felicidad carioca se convirtió en drama al comenzar el segundo acto. A estas alturas nadie apostaba un céntimo por la holanda, que sin hacer ruido, se dejaba la piel en el encuentro. Fue así que producto de un error entre Julio cesar y Felipe Melo, después de un saque de “pillos”, entre Robben y Sneijder, la pelota acabó por morir en las redes brasileñas, para sorpresa de todo el mundo.



Desde ese momento Holanda cambió, creyó en sus posibilidades y empezó a cabalgar hacia área rival. Robben, el príncipe de cristal, empezó a encontrar espacios, a mostrarse y a sacar de sus casillas a Bastos. El lateral brasileño, que tuvo que haberse ido hace mucho, siguió repartiéndole patadas a su víctima favorita de la tarde, pero fue sustituido antes de que el árbitro lo mandara a ducharse antes de tiempo. Felipe Melo, un animal de cuerpo y alma, no quiso dejar el trabajo de su compañero inconcluso y pisoteó a Robben de una forma tan descarada, que el árbitro japonés no dudó y le mostró justamente la roja. Felipe que no da “melo”, estaba nervioso porque vio impotente como su Brasil se hundía definitivamente cinco minutos antes, cuando Sneijder cabeceó una pelota peinada por Kuyt y teledirigida por Robben desde el banderín de corner. Jugada de libro; funeral carioca.



De ahí en más, el encuentro nos dejó minutos electrizantes, con ambas selecciones yendo y viniendo, con Brasil desarticulada, jugando a la desesperada, sin identidad, porque la previa la perdió y la actual la desajustó y con Holanda perdonando demasiado para dar el golpe de gracia. Nos dejó ver a Kuyt todo pulmón y corazón, a ese fantasma que cabalga a tortuga por el medio del campo llamado Van Bommel repartir patadas a todo el que se le acercaba, al demonio de Tasmania Dani Alves correr hasta el último segundo… Nos dejó de todo menos más goles.

Holanda está en semifinales con justo merecimiento y Brasil regresa a casa porque cosecha lo que sembró. Dunga se empecinó en transformar a la verde amarela, en convertirla a algo que jamás ha sido, quizás buscando la perfección que nunca encontró. Sepultó la samba de su juego y asesinó el “jogo bonito”, para buscar el “jogo resultado” que hoy no hizo acto de presencia. Se regresa a casa con el deber no cumplido rumiando un veredicto de su Brasil que no estaba en sus cálculos: Metamorfosis fallida.

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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (V) Un tiro fue suficiente.

6/30/2010 03:57:00 a. m.

España arrancó el partido en quinta. Cuando habían pasado tan sólo 6 minutos, la roja ya había dispuesto de tres ocasiones de gol, tan claras como desafortunadas para sus intereses; todas ellas desarticuladas por un Eduardo que estuvo excelso a lo largo del partido. Parecía que España tardaría poco en resolver sus trámites en octavos y obtener el pasaporte a cuartos, sin embrago Portugal, amparado en su juego defensivo, después del sacudón inicial, fue capaz de organizarse y llevar el partido al ritmo que quería: darle la pelota al contrario y encaramarse, hasta con nueve, en su área. Después lanzar la bola hacia arriba y probar suerte con uno de sus cuchillos afilados en punta. Momentos antes del pitido inicial, Queiroz jugó a ser payaso y declaró que su selección saldría a “atacar, atacar y atacar”. A los diez minutos se pudo ver que fue un chiste tan malo como mentiroso.

España despidió el primer acto con la mayor parte de la posesión del balón, con las revoluciones calmadas, con un sabor agridulce y con la espinilla del deber no cumplido. Reanudó el partido y se encontró con una selección de Portugal con el mismo guión: tú juega que yo me escondo. A estas alturas, Villa seguía incisivo en su nueva posición, donde parece sentirse bastante cómodo, pero aún falto de conclusión, Iniesta no se encontraba así mismo y Xavi tenía la brújula rota. Torres que hasta el momento había pasado prácticamente desapercibido, fue reemplazado por Llorente, esa torre de Pamplona. Pocos minutos le bastaron al gigantón para poner sus cartas en la mesa: un testerazo suyo, a quemarropa que para su desgracia le salió directo al muñeco, obligó al portero a volver a cuajar una intervención sobresaliente. Fue la primera que tocó y casi la mete: grande Fernando. El vasco le dio un toque de sabor diferente a la roja, Iniesta se sintió más suelto y Xavi empezó a controlar el tráfico. Fue así como de una pared entre él y el manchego nació el gol pasaporte. Tocó y devolvió entre un mar de piernas portuguesas, Don Andrés dibujó un pase en un cráter para Xavi. La calculadora con patas no se lo pensó y dejó solo a Villa ante Eduardo, después de una especie de tacón en apuros. El guaje, todo corazón y calidad, remató primero con la izquierda, la bola no entró y le volvió a quedar en los pies, esta vez tiró con la derecha, incómodo, suspenso y gol. Era el primer tanto que encajaba el portero portugués en lo que va de copa, mala suerte porque fue lapidario: fue el primero y el último, porque ese tanto lo devolvió a casa.

Con Portugal noqueado, España intentó darle el tiro de gracia pero no pudo. En los minutos en los que moría el partido, los lusos intentaron imprimirle orgullo al encuentro, desajustaron su férreo sistema defensivo, pero ya era muy tarde, Puyol y Piqué los esperaban en la retaguardia, listos para soportar los últimos coletazos del agonizante vecino. La roja esta vez fue más compacta, en algunos momentos hizo recordar a la campeona de la última Eurocopa, volvió a triangular a tocar y a gustarse, aunque no lograse abultar más el marcador. Esta vez no perforó el arco contrario en repetidas ocasiones, aunque oportunidades tuvo, porque esta vez con un tiro fue suficiente.

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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (IV). Sorpresa Maradona.

6/28/2010 10:53:00 p. m.

Al ex diez albiceleste le faltaron el respeto fácilmente, le acusaron de no saber crear un bloque definido y de ser el máximo creador de la peor Argentina que se puede haber visto en los últimos tiempos. Es la misma prensa deportiva del corazón con sucursal en Buenas Aires, que le atacó por donde pudo, como pudo y olvidando lo que el Diego había hecho por su país. A Maradona se le puede acusar de tener una lengua de serpiente, de no saber estar en las ruedas de prensa y de no guardar una compostura adecuada de un representante de todo un país, pero no se le puede acusar de no amar a su patria. Tal vez el Diego no sea un técnico consagrado, tal vez no sepa como actuar en cada momento, ni analizar y ver el problema de su equipo en el instante en que éste lo necesita. Sin embargo, nunca se le puede acusar de no querer a su nación. Maradona ama a su país, y ese amor propio se lo ha transmitido a cada uno de sus jugadores. Por eso tal vez no veamos una selección argentina compacta y junta en todas sus líneas, pero podemos ver a once guerreros que corren sin parar, que celebran cada gol con rabia acumulada, como si ganaran el campeonato con cada tanto.

Argentina pasó la fase de grupos invicta, yendo de menos a más y así ha continuado en los octavos de final. Su evolución ha sido notoria y ayer la sufrió México, que asistió impotente al acto de su funeral en Sudáfrica. Con un general en cada una de sus líneas, la albiceleste camina con paso firme en el continente africano, dirigida por un Maradona, antes atacado, ahora venerado. Los que lo fusilaron amparándose en su doloroso pasado, cuando fue seducido hasta la saciedad por esa prostituta blanca, ya no aparecen por ningún lado.

Tal vez Argentina no logre pasar de cuartos, aunque seria extraño de seguir en esta progresión. Pero si eso sucede, los buitres saldrán otra vez revolver cargado y apuntaran al Diego como el artífice de la debacle argentina. Hay quienes dicen, sin embargo que si Maradona logra llevar a Argentina a la cumbre de esta copa del mundo, no habrá quien lo soporte; si ahora tenemos la iglesia maradoniana, si esto pasa, quizás tendremos hasta un país mardoniano, es cierto. Pero eso no quiere decir que el que quiera tenga barra libre para faltarle el respeto de una manera tan fácil y descarada.

Por afinación y por juego, yo personalmente, si este mundial no lo termina ganando España, prefiero que lo haga Argentina. Porque hasta ahora para los buitres de los diarios, hay una “sorpresa Maradona”; porque el Diego les imprime a sus once guerreros el coraje y el amor por su escudo como nadie; porque no tiene nada que ver su pasado erróneo y sus declaraciones desacordes con lo que puede llegar a desempeñar como técnico; y porque como el mismo dijo alguna vez: la pelota no se mancha.
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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (III) Nostalgia de octavos.

6/17/2010 05:43:00 p. m.

Sudáfrica sigue siendo un desierto insoportable de fútbol infumable. Las selecciones parecen haber prostituido el buen fútbol a favor de resultado final. Cual estilo empresa multinacional, ya no importa el cómo, sólo importan las ganancias. Con Holanda jugando a medio gas, con Argentina aún sin encontrar su tecla final – a pesar del equívoco pensamiento que puede dar su goleada de hoy – con Brasil renunciando a su “jogo bonito”, con Inglaterra “capellizada” y con España dormida – esperemos que Suiza haya sido su cafeína – la única selección que hasta ahora tiene un sobresaliente es Alemania.

El mundo entero reconoce esa camiseta amarilla con toques verdes, reconoce el fútbol espectáculo, el toque, el “jogo bonito” que una vez enamoró a todos y que hizo que hasta ahora la gente de todas partes del globo mire a la selección de Brasil con amor. Lo hacen, porque ellos enamoraron en su día y ese flechazo a primera vista perdura en el corazón de millones de personas a pesar del tiempo transcurrido. La camiseta que enamora en estos tiempos es una roja, esa que usan los hombres dotados de unos pies con musicalidad.

No me gusta mezclar lo personal con mis artículos deportivos, pero en este caso, es necesario por poner un ejemplo claro: en estos momentos vivo rodeado de alemanes, búlgaros, lituanos, finlandeses, escoceses, por supuesto griegos y un largo etcétera, miramos los partidos del mundial juntos y ellos vibran, saltan, y se emocionan cuando ven a España jugar. Hay fans de Torres, de Casillas, de Xavi, de Iniesta, etc, y en el partido del doloroso debut, los insultos en inglés hacia Suiza sonaron en diferentes acentos. Ese cariño por una camiseta ajena a la tuya, equiparable en sentimiento, es algo que no se logra fácilmente. Es algo logrado por esa sinfonía imparable de toques, triangulaciones y jugadas de ensueño que deben perdurar para que nosotros, los amantes de este deporte sigamos disfrutando del fútbol caviar.

Sin embargo, hasta ahora, este mundial nos sigue conduciendo por un desierto áspero de fútbol aburrimiento. A expensas de que España despierte y vuelva a enamorar al mundo entero con sus malabaristas del balón, Sudáfrica 2010, en esta ronda de grupos, decepciona y bastante. Todas estas premisas me hacen recordar que esto no ha hecho más que empezar y que lo bueno, donde la garra aflora para revivir el orgullo en los más débiles y donde el garbo de lo más grandes se nota en su mayor dimensión, comienza en octavos de final. Hasta entonces y mientras seguimos disfrutando de los oasis que nos deja el sur, yo por lo menos, seguiré teniendo nostalgia de octavos.
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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (II). Se acabó la samba

6/16/2010 01:44:00 p. m.

Plagado de estrellas por donde se la mire, la selección de Brasil se plantó con sus cinco coronas frente a una Corea del Norte que regresaba a un mundial tras casi medio siglo, con el olor frío a goleada en el ambiente. No fue así. Los de rojo les plantearon un muro impenetrable con una línea de cinco en el fondo y una segunda de cuatro que apagaron las luces en el primer tiempo a Kaká, Robinho y compañía. Una y otra vez cabalgaban los amarillos hacia la trinchera norcoreana rebotando otras tantas veces, sin inquietar siquiera al portero, que empezaba a mostrar sus debilidades a los disparos de larga distancia.

Así se pasó el primer tiempo, en ascensor entre el aburrimiento y la sensación impávida de que de esa forma acabaría el partido. Pero se vio que hubo un cambio en Brasil en el segundo tiempo, hubo micro momentos en que nos hacía recordar por qué tienen cinco copas del mundo en su haber. Fue así como en el minuto 55 Maicon, ese rayo negro, pretendido por el trasatlántico blanco, que cabalga a placer por la banda derecha, se metió hasta el fondo del área norcoreana, miró, vio que habían muchas piernas y sagaz quiso centrar fuerte al centro para que cualquiera de esas piernas la termine metiendo sea queriendo o no, pero terminó por inflar las redes él, y concibiendo un golazo, sin ángulo, para sufrimiento del portero Myong. Parecía que venía la goleada pero los de rojo siguieron manteniendo el orden. Sin embargo, en el 78, producto del desorden y de un pase profundo y quirúrgico de Robinho, Elano remató a placer marcando el gol que parecía sentenciar el partido. Sin renunciar a su estilo, el equipo de Corea del Norte le imprimió orgullo al partido y obtuvo premio a dos minutos de terminar el tiempo reglamentario. Yun, el número ocho, penetró por una apacible defensa amarilla y sacó un latigazo imparable. Fue la pimienta del encuentro, esa chispa de picante y nada más, porque de ahí al pitido final, nada más ocurriría.

Dunga le ha dado otro sello a Brasil, los amarillos ya no enamoran con su juego, renunciaron al “jogo bonito” para evolucionar en un equipo más rocoso y menos vistoso, han dejado de amar a la pelota y eso se nota. No más música brasileña en los mundiales, porque tal parece que se acabó la samba.
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La puerta abierta: Hablemos de Sudáfrica (I). Los oasis del sur.

6/14/2010 01:08:00 p. m.

El evento de fútbol más importarte ya ha dado sus primeros coletazos. A pocos pasos de terminar todos los debuts y de ver en acción a la gran favorita: España, esta copa del mundo ya nos ha dado un aperitivo de lo que será la fase de grupos. Ya hemos gozado de partidos infumables, donde parece que algunos no quieren jugar a nada, de encuentros que duermen hasta a las moscas y también de aquellos que nos hacen disfrutar con el fútbol, los que nos hacen soltar un "ole" de vez en cuando y sonreír, porque de eso se trata el fútbol. Con Francia y Uruguay jugando al respeto mutuo, con Argelia - Eslovenia y Serbia - Ghana mostrando de todo, menos ganas, y EE.UU. dando la sorpresa de la jornada, la resaca futbolística hasta ahora vive entre Argentina y Alemania.
La Argentina de Messi, forrada de talento por donde se la mire, advirtió frente a Nigeria por que siempre hay que tenerle un respeto y consideración. El Diego se esta consolidando como entrenador y ya empieza a callar a alguno de sus detractores. Aunque el 10 aun no ha encontrado la tecla final, su Argentina es una mejor versión de lo que fue en la fase de eliminatoria. Messi se parece más al que vemos en el Barcelona y eso se nota. Con libertad para moverse el Rosarino se replegó, combinó con los medios, encaró, rompió caderas una y otra vez y fue el enemigo numero uno del portero nigeriano. Ganaron por la mínima, con un testarazo de Heinze, su mejor arma, pero bien pudieron haberse inflado las redes africanas una o dos veces más. Messi gozó, estuvo feliz y el Diego disfrutó con una alegría llena de rabia y todo un país en Sudamérica tuvo un sábado de gloria. Misión cumplida para el ex y el actual 10 albiceleste, el pueblo argentino ya se puede sentir más tranquilo y volver al orgullo de siempre.
La Alemania de la nueva hornada, nos regaló una goleada ante Australia y presentó sus cartas de juego. Hasta la fecha era una de las tapadas, pero después de lo de anoche, las miradas hacia los teutones estarán impresas con mas respeto. Comandada por Mesut Ozil y aderezada con los Muller, Khedira, Kroos y Schwensteiger, los europeos ofrecieron un concierto de pases de precisión, de esos que se acostumbran a ver en la roja, que terminaron por ser el veneno de los canguros. Los australianos ya estaban en el ataúd cuando ellos mismos se enterraron: tarjeta roja para Cahill, uno menos y game over. Desde entonces los "vacunaron" dos veces más y terminó de cerrarse el telón. Alemania nos ofreció un fútbol vistoso, atractivo, con elegancia y talento, características de las cuales este mundial esta huérfano, por lo menos hasta lo desplegado hasta ahora. Los teutones ofrecieron otra versión de ellos mismos, cambiaron al fútbol toque y no a lo que nos venían ofreciendo en ediciones anteriores. Eso se agradece, la vista se reconforta y las sonrisas florecen a veces imperceptibles.

Hasta ahora el mundial ofrece solo oasis de buen fútbol en un desierto grande de aburrimiento. Aun queda mucho por ver, es cierto. Todavía no hemos visto a la máxima exponente del fútbol preciosista, que hará su presentación dentro de dos días. Hasta entonces seguiremos disfrutando de los oasis del sur que nos van saliendo al paso, porque cuando la insolación de fútbol aburrido ataca, un buen baño de fútbol preciosista nos reconforta para seguir recorriendo el desierto de Sudáfrica.
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La puerta abierta: los que entran por los que van saliendo

5/20/2010 04:16:00 p. m.
Cuando Se dijo que Wenger, Capello y unos cuantos más dieron una respuesta negativa a la propuesta ambiciosa de Florentino Pérez en verano pasado, al mandatario blanco no le quedó más remedio que aceptar la última bala que le quedaba. Bendecida por su mano derecha Jorge Valdano, la llegada de Pelegrini fue aceptada por el “ser superior” con una sonrisa a medias, de mentira, de usar y tirar.

Florentino optó por esconderse tras el discurso musical de Jorge Valdano, dirigir en esa dirección todas las preguntas punzantes y hacer de testigo mudo en las ocasiones de mayor decepción. No hay más que ver sus nulas respuestas en los instantes, e incluso días, posteriores al ya famoso “alcorconazo”. Fue el argentino quien tuvo que mirar a la cámara y encantarla con sus palabras de poeta. El mismo guión fue empleado el día en que por octava vez consecutiva su equipo se caía del camino de Champions por el barranco molesto de octavos de final. Tú habla que yo me escondo.

El chileno nunca contó con el beneplácito de su máximo jefe. Era un secreto a voces y él lo sabía desde que entró en la institución, porque como el mismo dice; no creo que sea demasiado estúpido como para no darse cuenta de las cosas claras como el agua. Sabía también que de él mismo dependía su tiempo de estancia en la nave madrileña, porque este Real Madrid es un club de exigencias inalcanzables y a la mínima decepción te fusilan en el paredón blanco. Ahora parece haber barra libre para disparar contra el sudamericano. Los mismos diarios que hace alrededor de un año, lo recibían con micrófonos amables y redacciones prometedoras hoy lo persiguen por doquier. En ese coto privado de caza, Pelegrini es una apetecible presa; solitaria, indefensa, con ojos somnolientos y caminar fúnebre. El “tiro al chileno” se ha convertido en su pasatiempo predilecto, a la espera de ver quien es el que da el disparo definitivo.

Esta misma prensa deportiva del corazón, la PDC, conformada por los cuervos disfrazados, es la misma que ahora trae en vuelo de primera al portugués Mourinho. Jugando con el morbo del madridista, es a él a quien ahora ofrecen como el salvador del club de la capital. Ahora no importan sus métodos rácanos, ni tampoco su lengua de serpiente que tan bien sabe usar para despertar ira hasta en el más pacifico. Solo importa el hecho de que es el que más vende, el que está en boca de todos, porque su ejército de Milán apago la sinfonía blaugrana de Champions. Mourinho juega para ganar no para gustar. Y haya por donde va logra su objetivo. Ahora no es relevante el como, pero si lo será cuando los títulos tarden en llegar y la impaciencia domine los teclados de los cuervos disfrazados. Entonces será cuando no gusten sus estrategias de trinchera y su boca de dragón. Entonces será cuando lo empujen del cielo encantado al que ellos mismos lo subieron en sus alas. Hay que seguir vendiendo periódicos.

El Real Madrid, apoyado por su prensa deportiva del corazón echará esta temporada a Pelegrini y muy posiblemente traerán a Mourinho al banquillo. Porque esto funciona así, porque este parece ser el modelo deportivo elegido por este Madrid de los millones y del gigantesco empresario Florentino Pérez.

Al igual que José Mota, un gran cómico y tremendo artista, suele repetir una frase que está arraigada en él desde edades tempranas en las entrañas de su pueblo: “las gallinas que entran por las que van saliendo”. Este Real Madrid del siglo XXI suele repetir una frase que está afianzada en la institución desde los primeros soles de este siglo: “Los técnicos que entran por los que van saliendo”.

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La puerta abierta: Messi y la justicia futbolística

5/17/2010 04:29:00 p. m.

Creaciones la Masía S.A soltó anoche todo su arsenal a una esquina del verde Camp Nou. En frente, un rival que se jugaba todo: permanecer en el tren de primera. Con Xavi inactivo por acumulación de amarillas e Iniesta aún no recuperado el todo, el Barça presentó un once con seis canteranos. Arriba repetía ese tridente incisivo, hambriento de gol y benévolo en ayudas defensivas. Los tres enanos de la suerte: Messi, Pedro y Bojan. En el centro músculo y llegada con el todo terreno Touré, la escoba Busquets y el sacrificado Keita. Con la defensa de lujo formada por: el demonio de tasmania Alves por derecha, el galgo Abidal por izquierda y en el centro el general Piqué haciendo compañía al siempre joven Puyol, la pantera Valdés se sentía seguro bajo palos. Estos serían los once hombres que llevarían al barcelonismo hacía su segundo título de liga consecutivo (dos de dos para el comandante Guardiola).

Comenzó el barça, la fábrica de la felicidad, dubitativo y dormido, doblegado por un Valladolidad lanzado como perro de presa. Diez minutos le duraron a los pucelanos las garras para aferrarse a la máxima división, antes de que los catalanes se las corten de raiz. Así fue como a los tempraneros cuatro minutos Manucho se encontro un balón, error de Pique y Valdés, en el medio del área, solitario y despejado remató, pero como si de Oliver Y benji se tratase apareció Puyol de la nada, melena al viento, pierna de karateka, para apagar el sufrimiento catalán y las sonrisas madridistas. El susto continuó rodando en el área local, pero entonces uno de los enanos de arriba, el mejor jugador del mundo, se enfadó, y cuando eso pasa es simplemente imposible pararlo. Previamente el público del Camp nou disfrutó y sonrió porque en la otra batalla el Málaga doblegaba al Real Madrid. Quizás esto fue lo que necesitó Messi y el barça para darse cuenta de que la liga no solo se jugaba en Cataluña. El pichichi se puso el equipo al hombro. Sabedor de que no había ningún creador en el centro del campo, bajó a recibir, a asociarse, gustarse y a inyectarle al barça su propio estilo: toco, me abro, recibo, vuelvo a tocar y me vuelvo a abrir. Los catalanes despertaron y empezaron a llegar como un torbellino descontrolado hacía el área rival. Diez minutos después, el ballet blaugrana había anestesiado y calmado las revoluciones del Valladolid a punta de cachetazos. Los de blanco y morado con la inyección de la calma administrada se convirtieron en tiernos cachorros. Indefensos, se quedaron sin ideas y sin ritmo porque estaban siendo aplastados por una musicalidad imparable.

El barça engranó y tuvo su primer premio al minuto 26. Pedro, el tinerfeño de sonrisa cándida, con sus ganas de siempre pisó el área y remató casi sin ángulo, Luis Prieto que se encontraba por allí trató de despejar el tiro, pero terminó por meterla en propia puerta. 1 – 0 vía libre para la euforia. Tan sólo cinco minutos después el canterano volvió a pisar área y esta vez sí, el gol fue todo suyo. Messi seguía haciendo estragos por donde iba se asoció con un Touré disfrazado de Xavi. Toca, se va, se la devuelven, Touré se abre y arrastra defensas, sigue él, siempre Messi adelante, dos segundos después mira, una décima más piensa el pase, Pedro solo, la pasa, Gol. Cuatro segundos de revolución, tres segundos de ideas y en un instante la gloria. 2 – 0 vía libre para celebrar.

El segundo acto empezó como terminó el primero: con los locales amos y señores del balón y del partido y con Messi dispuesto a ganar su segunda liga consecutiva. El argentino siguió desquiciando a todo rival que le salía al paso. Obtuvo su premio en el 61. Él arrancó desde el medio del campo la jugada. Pase para Busquets, éste fiel a su estilo de primera para Touré. El marfileño, enorme, se invento una jugada sin espacio. Túnel a uno, y se llevó a otro, entro como Pedro Rodríguez por su casa al área contraria, dio el pase de la muerte y Messi remató a placer. 3 – 0 vía libre para descorchar. Era el gol 33 del Rosarino en liga. Pero no estaba contento, volvió a gritar gol en el 75. Otra vez le sirvió la bola Touré, esta vez en el centro del área con dos rivales: nada para él cuando está inspirado. Volvió locos a ambos con sus regates imposibles y engañó por completo al portero cambiando la dirección del remate. 4 – 0 vía libre para la locura. A partir de allí se terminó el partido. El tiempo que restaba sirvió para los aplausos. Para que Henry se despidiera de los aficionados, para que Ibra sienta que la gente aún confía en él, a pesar de lo que dice la prensa deportiva del corazón y para que Iniesta sea arropado en un mar de aplausos.

El Valladolid inquietó hasta que Messi y la justicia futbolística lo quisieron. Llegaron, se perdieron ocasiones, no aprovecharon y apareció ese marciano con pasaporte Argentino – español. Apareció y se acabó la ilusión de primera y su realidad se segunda para ellos y comenzó el festejo para los azulgranas. Messi que igualó el record de Ronaldo (el primero) de goles en liga para el Barça (34) se fusionó con la justicia y su fútbol. Hizo de juez y cerró el caso. Metió dos goles y cerró la liga.

P.D. Saludos para todos los que pasen por este humilde espacio desde la isla de Creta – Grecia, que por motivos de una beca de estudios he venido a parar por estos lares. Por eso mismo mi ausencia de tanto tiempo, aunque haré lo posible para ser más continuo desde ahora. Un saludo a todos. Daniel Ubillús.

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La puerta abierta: La guerrilla catalana perdió con el ejército de Milán

4/29/2010 01:22:00 a. m.

Salió el barça desde el primer minuto con la intención de jugar a lo que sabe; a tocar, apretar, y triangular. Sin embargo, esta noche no sonó la canción de felicidad a la que nos tiene acostumbrados. Hoy no se hizo música con el balón. Se habían hecho campañas de todos los colores para intentar la remontada, el equipo había recibido apoyo desde todos los rincones, los seguidores arroparon en todo momento a sus once guerreros, y estos, saltaron al campo verde de batalla con ira en sus miradas y con el uniforme de guerrilleros hambrientos de victoria, pero no lograron derrotar al enemigo. Se debió en gran parte al fútbol rácano que planteó el inter desde que sonara el pitido inical. Con Samuel Eto’o jugando de lateral izquierdo, una posición en la que no se le ha visto nunca, y Diego Milito de centrocampista defensivo, el ejército de Milán armó, blindó y revistió de cemento la trinchera en el área de Julio Cesar. Snejder era su solitario soldado en campo enemigo, intentando pelear con el resto de azulgranas.

Guardiola y Mourinho jugaron una partida de ajedrez desde el inicio, una guerra de inteligencia, donde el más mínimo error podía ser fatal. Tanto fue así que el de Santpedor alineó una defensa transformers, con Yaya Touré de central y Gaby Milito de lateral izquierdo falsos; a lo largo de los minutos en los que estuvieron juntos se vio claramente como uno subía de centrocampista defensivo y hasta ofensivo y el otro corría su posición para acompañar al general Piqué. El luso, al ver la posición del enemigo, movió ficha de emergencia y cambió cromos: camiseta de titular para Chivú y de suplente para Pandev. Leyó las intenciones de su colega, y desde entonces empezó a reforzar el caparazón anti misiles blaugranas que tenía preparado.

Los primeros 45 minutos de lucha se agotaron a favor de lo italianos. El barça lo intentó, pero no encontró nunca portería. El Inter defendió la pelota hasta de los recogebolas y le salió bien la apuesta. El guerrillero número uno, no se terminó de encontrar cómodo. El Che Messi no brilló con luz propia y no lo haría en todo el encuentro. Un Cambiasso imperial y un Samuel brillante se encargaron de quitarle su fusil favorito, la pelota. Sólo en una ocasión logró el Che Messi lanzar un misil a la portería contraria. En una jugada firma de la casa, fue tirando en diagonal hacia la izquierda y sacó el zurdazo ajustado, pero el guardameta interista respondió mejor y desvió el peligro a corner. Para entonces ya habían pasado cinco minutos desde que el equipo milanés había perdido al soldado Motta por doble amarilla. En la primera la mereció, en la segunda, el brasileño estiró el brazo para proteger la pelota, pero tuvo la mala fortuna de que su mano fuera a parar en la cara de Busquets, quien no dudó en sacar provecho de la situación y se revolvió de dolor en el suelo. Motta tuvo mala fortuna, Busquets vendió cera por ternera y el árbitro compró.

Esa fue la puntilla perfecta para que los de Mou se resguardaran aún más en la trinchera, a estas alturas ya ni siquiera Snijder inquietaba a la defensa contraria. Esa actitud y la de perder todo el tiempo posible en todas las acciones posibles fue el guión que siguieron los que esta noche vistieron de blanco. Incluso en el minuto 34, Julio Cesar ve la amarilla por parar el reloj por enésima vez. Más de lo mismo en el segundo acto. El Barça siguió jugando su partido, con una dosis extra de agresividad y el Inter siguió jugando a todo menos al fútbol con una dosis extra de gente defensiva. Guardiola conciente de la ventaja numérica saca a Milito y mete a Maxwell, buscando profundidad. Quince minutos más tarde, viendo que el reloj se le acababa, llama a la masia producciones y realiza un doble cambio: saca a Ibra, que poco hizo, por el joven Bojan y mete en el terreno a Jeffren por Busquets. Más ataque que defensa, buscando la victoria heroica a falta de treinta minutos. Mourinho, que no se pierde una, cinco minutos después quita a su único referente en punta, Snejder y mete a otro al área, Muntari. A partir de allí más de lo mismo, la guerrilla blaugrana lo intentaba y cabalga una y otra vez a la trinchera contraria, pero rebota y volvía a rebotar con el ejército de Milán. El Inter llegaba a cuenta gotas a campo contrario y cuando lo hacía, le regalaba la pelota al barça, porque no quería jugar. En el minuto ochenta, llegó la declaración final del entrenador luso, envió al defensa Iván Córdoba al campo y llamó a sentarse al atacante Diego Milito.

Con tal escenario, parecía imposible que los azulgrana lograrán siquiera meter un gol en el partido. Con los italianos jugando en su área y Valdés en la línea que señala el mediocampo, Piqué, general en defensa, comandante en delantera, se situaba de delantero centro, ganando centímetros en los centros. Piqué, el mejor defensa central de Europa, corazón y cabeza, luchaba con garbo y garra cada balón que recibía. Su tenacidad y sacrificio tuvieron recompensa. Recibió un balón, en una posición dudosa, encaró hacia adentro, giró sobre si mismo en plena área chica, dejando a Córdoba y a Julio Cesar desperdigados en otra dirección y cayéndose y a placer lanza el derechazo hacia la gloria. Luchó, defendió, atacó, sacó una genialidad impropia de un central, e infló las redes con todo su orgullo de culé. No celebró el gol: no había tiempo ni demasiados motivos, corrió rápidamente hacia su lugar de origen y ordenó que se saqué inmediatamente. Era el minuto 84, a esta batalla poco tiempo le quedaba.

En los minutos siguientes el equipo guerrillero lo siguió intentado. Messi, Bojan, Jeffren, Alves, Maxwell, Pedro, Touré, Xavi, todos buscaban el último y definitivo gol que los llevara a la final en el Bernabeu. Bojan en el minuto 91 hizo gritar gol a todo el Camp now, a toda Cataluña y a todos los hinchas del Barça en el resto del mundo. Falsa Alarma. El árbitro anuló el gol, por previa mano de Touré Yaya, que en las inmediatas repeticiones se vio que fue, pero que intención no llevaba ninguna. Por un momento se recordó el famoso iniestazo del año pasado, pero no en todas las “semis” se obran milagros. Se quemaron los últimos tres minutos restantes con el mismo juego del principio: el Inter con el autobús y el Barça intentándolo desde todos los ángulos. El árbitro pitó el final y se acabó la guerra y la batalla para los blaugranas. La guerrilla catalana terminó el enfrentamiento con las botas puestas. Estos once guerrilleros hicieron valer las palabras que alguna vez dijo el máximo de los guerrillos de todos los tiempos, el Che Guevara: “prefiero morir de pie que vivir de rodillas”. Así lo hicieron, porque lucharon con corazón y cabeza, porque nunca renunciaron a su estilo, porque lanzaron misiles desde todos los ángulos. Ellos prefirieron morir de pie, luchando hasta el último suspiro, que seguir vivos y de rodillas, doblegados por el rival.

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La puerta abierta: Caca no, kaká si

4/26/2010 09:31:00 p. m.

“kaká bien vale una liga”. Así rezaba la portada del día de ayer de uno de los diarios deportivos más influyentes de la capital. Sin duda alguna, razón no les faltaba. El brasileño, reapareció en un terreno de juego después de que una inoportuna pubalgia lo mantuviera alejado, durante 44 días, de su amigo favorito, la pelota. Saltó al terreno de juego en el minuto 77 en sustitución de Fernando Gago y sólo le bastaron 7 minutos para callar las críticas oportunistas. En su primer intento al borde del área chica: zapatazo sin ángulo que encontró bien parado al guardameta del Zaragoza. En el segundo: se revolvió y desde el mismo punto de tiro, esta vez la cruzó, la metió y celebró como siempre, agradeciendo al cielo. Kaká salvó a su equipo, a falta de tan sólo 6 minutos para el drama blanco. No contestó con boca de dragón a las críticas con fuego que le llovían; que si no se entrega al máximo, que si ya no es el de antaño que deslumbraba al mundo desde Milán, que si se está reservando para el mundial. Contestó con su entrega y profesionalismo de siempre, con su clase magistral, su zancada trepidante que le brindan esas piernas de avestruz, su eterno agradecimiento al de arriba por brindarle una segunda oportunidad en la vida, y su saber estar en declaraciones al post partido, aún con las brechas provocadas por el flagelamiento de las lenguas envenenadas: “He hablado en el campo, yo no me borro”.

La calidad, profesionalismo y entrega de Kaká no se pueden poner en duda. Sin embargo, la prensa deportiva del corazón, se empeña en hacernos creer que el fútbol no es un deporte, sino un reality show que se emite por las tardes en algún canal abierto. El morbo, siempre vende bien. Son cuervos con picos afilados, que en ocasiones de provecho, se ponen el traje de ángel de la guarda; su disfraz favorito de carnaval. Ahora Kaká, genio del fútbol, mesías del Madrid, vale una liga. Ayer este mismo hombre, escribió una novela acerca de un dolor insoportable y rebelde en las inmediaciones del ombligo y la tituló “pubalgia”. Mañana volverá a caer desde el cielo inalcanzable al que los mismos cuervos disfrazados lo llevaron en sus alas. No caerá por merito propio, lo empujarán hacia el precipicio, porque desde arriba ya no vende.

Resulta paradójico que ahora sea Kaká un salvador de ligas y fichaje mediocre a la vez, cuando en su día lo fue un tal Zinedine Zidane. Una leyenda del fútbol, que sólo vive una planta más abajo que Maradona, Pelé, Cruyff y Di Stéfano, en el edificio de la gloria futbolística. Atormentado por los pitos de su propia afición, se llegó a decir que “zizu”, en su primer año blanco, llegó a los despachos de Florentino y le dijo que quería marcharse, éste, hábil empresario y erudito del dinero, le dijo que no había problema y que podía marcharse cuando quisiera, siempre y cuando se cancele íntegramente su cláusula de rescisión. Sabedor de que eso era imposible, Zidane abandonó el despacho del presidente y se propuso demostrar la enorme calidad que atesoraban sus pies. Lo logró. Cambió los pitos de la grada por coros infinitos con su nombre y mutó el rostro fúnebre por una sonrisa radiante. Para bien del buen fútbol y de los seguidores del Madrid, esperemos que Kaká no tenga que llegar a tales extremos. Ojalá que la prensa deportiva del corazón, la PDC, lo dejé en paz por un tiempo y pueda demostrar, sin presiones y lo que esto supone, por qué en un pasado cercano, fue el mejor del mundo.

Si ese, casi utópico deseo, se vuelve realidad, podremos ver al astro brasileño de sonrisa eterna, disfrutar su calidad, acentuar su profesionalismo y despegar en su entrega, como en su día lo hizo la estrella francesa. Si lo dejan despegar, el gran Zidane tendrá que ir moviendo algunos muebles en su casa, porque sin duda alguna, tendrá que acoger a un nuevo compañero de piso, en el edificio de la gloria futbolística.

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La puerta abierta: Hasta quemar el último cartucho

4/24/2010 02:22:00 a. m.

Un valiente coronel de clima tropical y mar pacífico, antes de una batalla épica, y entre otras cosas, para alentar a sus hombres, dijo: “Tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. El coronel murió en batalla y por consiguiente perdió la guerra. Pero murió con su consigna, y sus palabras y su entrega al máximo se recordarán por siempre.

El Barça de las seis copas, tiene una batalla épica esperándole a la vuelta de la esquina, con la fecha estampada en la frente: miércoles 28 de abril. Algunos vaticinan el “tan esperado” tropezón blaugrana, el que los acabará de desangrar y hará terminar su ciclo de oro. Son los de siempre: periodistas oportunistas que hasta hace muy poco estaban escondidos en sus cuevas y que desde el martes pasado salieron en manada, pistola en mano, cargada y con el objetivo a tiro: Pep Guardiola. Pasó de ser un genio metódico a segundón al lado de Mourinho, de ser el constructor del mejor barça de la historia a destructor de la ida en “semis”. Menos mal que el técnico de santpedor está muy ocupado preparando los partidos como para hacerles caso. Pero resulta inverosímil ver como cierto sector de la prensa, prefiere enfilar sus puntiagudas armas hacia él y pasar de puntillas sobre el nefasto arbitraje del compatriota de “Mou”; Se comió dos penaltys a favor de los azulgranas clamorosos e indiscutibles, no vio el gol en fuera de juego de Milito, y su juicio para levantar las amarillas hacia el cielo continúa siendo un misterio.

Dejando a los portugueses de lado, este Barça, la fábrica de la felicidad, a lo largo de estas dos últimas temporadas ha demostrado que es capaz de saltar cualquier muro que se le ponga enfrente, por más alto que sea. Su espíritu ganador y su voraz hambre de títulos, a pesar de lo conseguido, hace soñar a una afición a pesar de lo gris del marcador; tienen motivos de sobra para creer. Ya lo dijo el mismo Guardiola: “Ya hemos remontado en otras ocasiones”. Así es. Y es este señor precisamente el que se ha encargado y se encargará de que el equipo siga teniendo apetito, por más gordo que ya esté. La mirada perdida de Leo Messi en las vísperas a su regreso a la capital catalana lo decía todo: estaba consciente de que no fue su mejor partido y que pudo haber hecho mucho más. A pesar de ser el mejor del mundo, sin que su trono corra peligro, porque su inmediato perseguidor es un tremendo jugador, pero está más que ocupado acariciando su ego, Messi sigue exigiéndose, quiere más porque sabe que puede dar más y porque su Barça necesita que de más. Esa es la mentalidad de este equipo. Esa es la idea que un tal Pep les ha metido en la cabeza a cada uno de sus muchachos.

Aún tienen una parada en la liga, antes de volver a enfrentar al Inter de Milan, que a primera vista, sin querer ofender a nadie, no debería causarle demasiadas turbulencias a su vuelo estratosférico habitual. Llegará el 28 de abril y estos jugadores tendrán la misma idea fija en el entrecejo, porque Guardiola y sus chicos saben que tienen deberes sagrados que cumplir, y que no quede el más mínimo rescoldo de duda de que, sin importar que ganen o pierdan, pelearan hasta quemar el último cartucho.

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