Guardiola ha reaccionado. Lo deciamos aquí hace no muchos días. El Barça se había vuelto previsible, monotono y aburrido. Los rivales ya no sufrían ante la posesión abrumadora de los azulgrana. El archiconocido 4-3-3 de Pep ha sido estudiado y requeteestudiado hasta la saciedad por los equipos contrarios. Nos aprietan las tuercas arriba, colocan las líneas muy juntas y realizan un despliegue físico al límite. Si a eso le unimos el bajón generalizado en los meses de Enero y Febrero y la empanada mental de algunos jugadores clave como Iniesta, Henry o Ibra, pues obtenemos a un conjunto plano e irreconocible que ha sufrido más de lo debido en un par de encuentros y que a la postre, ha cedido 5 puntos al máximo rival, vitales para afrontar la recta final del campeonato.
Pero hay que mirar el lado positivo y este no es otro que haber descubierto, si es que algunos no lo sabían aún, que tenemos entrenador. Ya ante el Valencia pudimos vislumbrar los primeros cambios y ante el Stuttgart quedó en evidencia que Guardiola ha tomado buena nota y ha trabajado duro para cambiar la peligrosa dinámica que adoptaba el equipo.
El cambio tiene dos conceptos muy claros, esquema y actitud.
En lo que concierne al esquema, Guardiola ha cambiado la ubicación de Leo Messi. El Argentino ha pasado de jugar como extremo por la derecha a ocupar la posición de falso delantero o mediapunta, por el carril del 10. Desde esta posición, Leo puede intervenir mucho más, entrar en contacto con el balón más a menudo y provocar desequilibrios en la defensa, que o bien aprovecha él mismo o sus compañeros desmarcados. Y es que el Pibe causa estragos al borde del área. Si le dejas, se perfila de derecha a izquierda para soltar su zurda. Si le cierras el camino de la izquierda, te enfila por el centro, con el balón cosido en los pies y llegando hasta la cazuela y si le haces falta, te la puede enchufar con una de sus exquisiteces. En definitiva, que vuelve loca a la defensa y genera incertidumbres brutales en los centrales.
Con esta nueva posición de Messi, Alves goza de toda la banda libre para llegar a línea de fondo y centrar o penetrar. También puede combinar con el mismo Leo, creando superioridad en la derecha. Lo malo es que Xavi y Keita, es decir, nuestra segunda línea, ya no goza de espacios para llegar al remate.
Otro de los movimientos importantes en el esquema, es la función del delantero centro. Guardiola busca que el punta, arrastre al mayor númnero de defensas posible, para dejar más espacios a Messi. Es por esta razón que Henry ha recuperado buena parte de su magia. El Francés es un jugador de gran movilidad. Ya no está tan atado al la línea de cal. Ahora puede, es más, debe caer a bandas partiendo desde la posición de 9, desmarcarse, buscar la segunda jugada, la asistencia, la pared, algo muy en consonancia a su estilo de juego... También por esta razón, Ibra está sufriendo. El Sueco es un delantero más estático al que le gusta recibir de espaldas, rematar de cabeza en el área y buscarse la vida por su cuenta. Le va a costar habituarse al nuevo rol, pero cuando lo haga, el Barça crecerá de forma exponencial, pues el sueco tiene algo que Henry ha perdido, gol y juventud.
Me gusta este nuevo sistema. No perdemos poder atacante en las bandas, ya que tenemos la suerte de contar con el lateral más ofensivo y profundo del mundo y en la izquierda a Pedro, Iniesta e incluso Bojan que causan estragos. Al mismo tiempo, por el centro, somos letales y tenemos más opciones de generar faltas o penaltys. También me gusta el hecho de que cuando perdemos el balón, tenemos más jugadores en la zona de ataque y por consiguiente hay que correr menos para ejercer la presión defensiva y al mismo tiempo, cuando recuperamos, estamos más cerca de la portería rival.
Lo otro que ha cambiado es la actitud, sobretodo defensiva. Esta temporada el Barça no ha estado tan intenso en estas labores. Los equipos llegan con más facilidad a la línea de medios y nos cogen la espalda en defensa con facilidad. Se nota la baja de Eto'o. Aunque Ibra trabaja, Samuel es irremplazable. Era una mosca cojonera para los centrales rivales, desde el minuto 1 al 90. Ante Valencia y Stuttgart, la presión adelantada, la mordiente, el ansia por recuperar pronto el balón ha vuelto y esto se debe seguramente a que Pep, ha leido la cartilla a los jugadores. La hora de la verdad ha llegado. Si hasta el momento se han estado dosificando, me parece bien, pero eso debe acabar. Llega la hora en el que cada partido, es la vida.
Con estos cambios, Guardiola tiene más alternativas a la hora de afrontar los encuentros y el rival ya no lo tiene tan fácil a la hora de preparar las contramedidas. Señores, el factor sorpresa, algo fundamental en este deporte, ha vuelto y no hace más que evidenciar algo ya sabido por todos, tenemos entrenador y de los buenos.
sábado, 20 de marzo de 2010
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