Como siempre digo, en este pais, nos gusta más derribar idolos que construirlos y en ese sentido, el fútbol, se lleva la palma. Quizá vemos en este deporte que tantas pasiones levanta, una via de escape para expresar nuestra rabia contenida por este día a día frustrante y caótico que nos toca vivir; O tal vez nos recuerda ese escaparate de Louis Viuton o Loeve, ese que nos encantaría destrozar a base de ladrillo volador, paradigma de la cursileria y pijerio que nos escupe a la cara cuando miramos el precio de una bufanda y se carcajea de nosotros mientras nos grita a voces que es inaccesible a nuestro bolsillo. El fútbol se ha convertido en el lugar ideal para expresar todo lo que en nuestra vida cotidiana debemos callar y el futbolista el saco donde descargamos toda nuestra rabia contenida, ya que es el actor principal de esto y a la postre, el usuario de todo aquello que para nosotros resulta inalcanzable.
En el Real Madrid o el Barça, todo esto se acentua aún más. Higuaín por ejemplo, lo están sufriendo en sus propias carnes estos días. El argentino hace tiempo que vive instalado en la duda constante. Un día es heroe y otro villano. Si en los dos últimos partidos, el Pipita ha recogido elogios de unos y otros, tras el partido de Osasuna, le están lloviendo palos a base de bien. La frase del Sr.Moratalla de Marca, lo dice todo:
"¿Madurez, egoísmo o claridad de ideas? Quiero engañarme y pensar que, después del carrerón que se pegó el argentino, le faltó aire-oxigeno para ver al francés, porque, pese a su escasa veintena de años, ha demostrado ser un jugador lo suficientemente maduro (ya ha marcado goles muy importantes para el Real Madrid y para Argentina) como para no ‘chupársela’ impunemente. Pero la realidad es que creo que fue una acción de egoísmo de delantero ante la portería. Un gesto que no me ha gustado nada."
Oportunismo barato y desagradecimiento extremo, así lo llamo yo. Y es que si la pelotita hubiera entrado, este discurso sería bien distinto. También lo sería si el implicado, en lugar de Higuaín, fuera otro, el "de mode", pero como no es el caso, pues leña al mono. Y es que la línea que separa el hambre de un crack y el egoismo de un chupón es muy fina. Lo dicho, destruir para divertir, nuestro deporte nacional por excelencia.
A CR9 también le llegara su hora, no lo duden.
Por cierto, Henry está para los Leones y es una sombra de lo que fue. Pep, no permitas que este hombre se siga arrastrando por esos campos de Dios.
Sí, Tití es mi saco particular.