Según recoje toda la prensa deportiva, por algo será, Megía Dávila ficha por el Real Madrid. Se incorporará al departamento de Relaciones Institucionales del conjunto blanco que dirige Emilio Butragueño.Su misión, ejem, encargarse de que haya buenas relaciones con el estamento arbitral, ejem, y de mantener al tanto a los jugadores y entrenadores del club de los cambios en el reglamento que se vayan produciendo.
Cabe recordar que Megía Dávila todavía es colegiado en activo, pero que no ha superado las pruebas físicas y se encuentra de baja. Sin embargo, en el momento en que fiche por la entidad blanca anunciará su marcha del arbitraje.
Al parecer el ser superior quiere tener todas las cartas en la mano y el tema arbitral, era un As que aún no tenía. Con Megía Dávila consigue el nexo entre club y estamento arbitral que le faltaba. Y es que hay que hacer un especial enfasis, en que este arbitro está aún en activo, es decir, los colegiados que arbitren al Real Madrid este año, son actualmente sus compañeros. Vamos, que no es un ex-arbitro de 60 años que ya no conoce a nadie, sino que es una persona plenamente conocedora de los entresijos y las intrahistorias del colectivo.
Sinceramente, me parece cuando menos desacertada esta decisión. En una época donde los trencillas son mirados con lupa y en el que Sábado si Sabado también hay movida, tener en tu equipo a un exarbitro sirviendo la fruta bien cortadita y la solan de cabras al arbitro de turno durante el descanso de los partidos, me parece cuando menos mosqueante.
Al loro que puede traer cola este asunto. Paradojicamente, la noticia la ha dado ese pobre diablo, Josevi Hernáez, el precursor y defensor del Villarato. Supongo que ahora dejará de dar la vara, ya no tiene excusa. Hay un arbitro en la corte.
Por cierto, ¿Alguien sabe de un caso similar? Supongo que no. Esto solo pasa en España, el pais de la pandereta.
Fotomontaje cortesía de Jairo.

